VACUNARSE O NO VACUNARSE

En el Universo, todo ser conciente tiene la obligación moral de hacerse cargo de sus decisiones, ya sea que las consecuencias recaigan sobre él y/o también, sobre los demás. Esto se refiere a que, en nuestro plano de existencia, un acto como “pedir ser vacunado” tiene sus implicancias, las que voy a tratar de enumerar aplicando el sentido común y disponiendo la mente lo más abierta posible ante el tema.

Antes que nada, debo mencionar que vacunarse (por el momento) se trata de UN ACTO VOLUNTARIO: la persona se anota a fin de recibir la vacuna. Ningún médico quiere hacerse responsable de recomendar a un paciente (aunque muchos médicos ignorantes –o perversos- que reciben $$$ por su opinión en los medios, lo hacen) que se vacune, dado que las consecuencias son imprevisibles.

Según las Leyes del Karma, no es lo mismo que alguien te indique o te obligue a vacunarte, a que uno mismo decida hacerlo. No parece ser lo mismo asesinar a alguien que convencerlo de que debe suicidarse. Esto lo sabe bien la CaBaal y buscando eludir el karma, lanzaron el virus para que la misma gente decida vacunarse, evadiendo ellos, de esa manera, cualquier responsabilidad ante eventuales reclamos o juicios. Pero el fin concreto y reconocido por ellos mismos, así como lo declaran, es claramente, reducir la población mundial; es decir, lisa y llanamente, de algún modo, matarnos.

Fomentando el miedo al virus, que en realidad las estadísticas dicen que tiene menor porcentaje de letalidad que la gripe común, hacen que la gente se asuste y se haga vacunar; al menos ése el miedo es lo que he escuchado en algunos vacunados al preguntarles por qué lo hicieron.

Por ejemplo, yo he decidido NO VACUNARME, a costa de lo que sea. Asumo mi responsabilidad por tal decisión. Escuchaba en Youtube a un médico, según él se declara, un tal Dr. Osvaldo Restrepo, que dice que quien decide no vacunarse perjudica al “rebaño” (el grupo de ovejas y corderos en que se ha convertido la Humanidad), es decir, arruina la “inmunidad del rebaño”.

Este concepto errado, así alegremente publicitado, hará que, en algún momento, la vacunación sea obligatoria. Este pobre hombre, no sé si por ignorante o por perverso, es evidente que por su mensaje oscuro, no considera otro punto de vista que no sea el de los globalistas, veamos lo que quiero decir: yo no me vacuno, entonces, arruino al rebaño, o sea, debo ser el culpable de lo que les pase a los demás, según este infeliz.

Mentiras; asquerosas mentiras de estos asquerosos mega-homicidas. Si el rebaño se contagió es porque no decidió vacunarse, fue su elección, tal como yo hice la mía, entonces, es SU responsabilidad, no la mía. Pero si se vacunó, e igualmente se contagia, entonces es la prueba fehaciente de que no sirve de nada vacunarse, y la responsabilidad en este caso es del gobierno que lo auspicia y que compra las vacunas “que le convienen” (por cuestione$ económica$). Esto será aclarado en el juicio de Nüremberg II, de pronta inauguración.

Ya se ha reconocido hace poco, por los mismos fabricantes, que la vacuna no sirve como vacuna; es decir, no protege de contagiarse… entonces, definitivamente NO SIRVE DE NADA VACUNARSE, y además, exponerse a las consecuencias que acarrea cuando uno tiene algún problema de salud, dado que coagula la sangre y forma trombos. Esto ha sido demostrado mediante análisis de sangre de personas, antes y después de ser vacunadas.

Ahora, obsérvese la perversión de los fabricantes al anunciar AHORA que las vacunas no son vacunas, o al menos, que no sirven como vacunas; esto representa un “yo te avisé”. Ellos toman a la Humanidad por idiotas, porque hay miles de millones de idiotas que igualmente ruegan por vacunarse; “por las dudas” me dijo un amigo vacunado. Declaran que las vacunas no protegen, sabiendo que igualmente los dormidos van a ir a hacer fila para vacunarse, y si además hay que pagar, se paga y listo; porque es la moda, y porque lo dijo el presidente, y el papa, y la zanahoria, y el tomate.

Demás está decir que al vacunarnos sólo le estamos haciendo el juego a los negociados, tanto de los que fabrican y venden la vacuna (que ya tenían hecha antes que saliera el virus), como a las “comisiones” de los que la compran, que se llevan su buena tajada; y por otro lado no solo no nos estamos protegiendo, sino que además nos estamos volviendo propensos a otros males mayores, incluyendo la muerte. Brillante la Humanidad, brillante.

Hay muchas voces de médicos que comentan que, para lograr una vacuna, además de llevar el trabajo de años, hay diversos protocolos de fabricación hasta que esté lista, entre ellos, al final, la prueba de su acción en animales y luego en “voluntarios” humanos. Digo “voluntarios” (entre comillas) porque la prueban en personas que necesitan el dinero que se les paga por ello, o bien, al menos les dicen que pagarán por el féretro si es que el experimento da malos resultados, aunque en realidad, los creman. En este caso, al no haberse respetado tiempos ni protocolos, los “cobayitos” o conejitos de prueba, son los recién vacunados, seres humanos no alertados que son perjudicados en forma masiva.

Pero, además, la información la manejan los mismos fabricantes y la dibujan a su gusto, o bien, sus “empleados”, los funcionarios de Salud o de Estado. “El gobierno te cuida”, es lo que quieren hacer que creamos. Yo pregunto: alguien, un Juan Pueblo, por decir, ¿Está en condiciones de saber con precisión cuántos son los contagiados y los muertos? ¿Cómo sabe que esta vez el títere mentiroso dice la verdad, habiéndonos mentido SIEMPRE?

Otra más: ¿Alguien sabe lo que contienen las vacunas? Los fabricantes no lo quieren decir; ¿Por qué será? “La Luz trae respuestas, la Oscuridad las oculta” fue una reflexión de una Entidad incorporada durante los años ´90 cuando se le preguntó cómo distinguir a alguien luminoso de alguien oscuro.

Conclusión: esto es una maniobra obvia e impune, que por otro lado, ya fuera anunciada varias veces por B. Gates (Mr Ventanas). Y hasta el mismo gobierno argentino, reconoce en la voz del lúcido gobernador Axel Kicillof, “una PLANdemia” (lo mandan a espiar y él toca timbre).

Éste es otro intento de eludir el karma; pero estos chicos (chiques) malos (males) no quieren entender que hoy el karma se libera al menos durante esta encarnación mediante tirones de soga en la base norteamericana de Guantánamo, o en los campos del FEMA en EEUU, y parece que van a llamar a licitación porque se están quedando sin soga y tienen pensado usarlas al por mayor. Las sogas pueden volver a usarse, las balas no, y además, son más caras y luego hay que limpiar la sangre.

En palabras simples, estos chicos malos buscan evadir su karma, actuando como dice el viejo dicho: “El que avisa no traiciona”. Ya nos avisaron, sólo que los dormidos no se dieron cuenta, o no quieren escuchar la verdad, y hacen fila para vacunarse, “por las dudas”. Debemos reducir la población, decían Soros y Rockefeller; George Soros (en realidad, György Schwartz) ya está “reducido” (a cenizas) y Rockefeller, está ubicado en los primeros puestos de espera en la lista negra para la soguita.

Esta mañana pensaba que ¿Por qué los que buscamos despertar tenemos que depender del tiempo que se toman los que no quieren hacerlo, es decir, los dormidos? Y para variar, una vocecita siempre atenta para corregirme, dijo dentro de mí: “Ésa es la grandeza de la virtud: saber esperar a los que no han despertado, a cambio de la bendición de estar despierto”.

Esta “vocecita” siempre me deja sin respuesta. Esta vez, debo reconocer que no me convenció mucho, pero, si Ellos lo consideran así, deberá ser que es así; el tiempo, como siempre, lo explicará. La gran masa, mientras tanto, sigue rogando que les pongan la vacuna, porque parece que los males del mundo, hoy se reducen a elegir: vacunarse o no vacunarse.

El Sendero del Ser. Bendiciones. Leo.

 

 

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Realizado por Viviana Espín Ibarra. Diseño y Desarrollo Web.