¿CONOCES LA VIDA SECRETA DE LAS NEREIDAS?

Las Nereidas son Elementales que tienen apariencia de mujeres jóvenes con cierta belleza muy particular aunque raramente se muestran de cuerpo completo, ya que sus extremidades inferiores no se parecen a las humanas, sino más bien a las de un equino.

Esto hace que muchas veces se las confunda con presencias demoníacas al ser observados sus pies con apariencia de cascos o pezuñas, las que intentan disimular cuando corporizan sus esencias sutiles, ya que pertenecen a la Tribu Elemental Sutil-Agua-Sutil que integra junto con otras, el Reino Sutil-Agua.

En dicho Reino también se encuentran las Sirenas, los Espíritus de los Lagos, los Gnomos y Trows de agua, las Arpías, las Larvas y otros Elementales.

Pero no debe confundirse a las Nereidas con las Sirenas, ya que éstas últimas, que ya han sido tratadas en otros artículos de este blog El Sendero Del Ser, poseen ciertas características que son similares a los de los peces, mientras que las Nereidas son más sutiles, tanto en sus cuerpos como en sus comportamientos.

A diferencia de las Sirenas, las Nereidas no se enamoran de los hombres, pero muchos hombres han sido fuertemente impactados por su apariencia atractiva, y aún algunos de ellos han logrado raptarlas llevándolas a vivir en tierra, con la triste consecuencia de que su largo tiempo de vida se acorta notablemente porque necesitan el contacto con el agua para revitalizar su juventud.

El tiempo de vida normal de esta especie suele rondar los 1.000 años cuando no se han alterado sus condiciones naturales de existencia, y necesitan del agua, ya sea salada como en el mar o dulce como en algunos ríos, pero viven mucho menos cuando se arriesgan a visitar espacios de tierra y presentarse a la vista de algunos seres humanos.

Su esencia sutil les permite ser arrastradas por los vientos, viajando sin ser vistas dado que en ese estado carecen totalmente de ropas, las que son las que les dan la forma de una mujer cuando la Nereida las viste.

Estas ropas adquieren un sentido mágico que la Nereida utilizará para pasar del estado sutil al estado burdo, pero si llegan a ser robadas, el ser que lo logre adquirirá sobre ellas un poder tal como para que se vean obligadas a salir del agua y seguirlo. Esto es similar al caso en que se logre conocer el nombre de otros Elementales, que en tal caso resignan su poder ante quien sabe cómo son llamados; este hecho puede tener un costado peligroso porque el Elemental puede enloquecer matando a su “dueño”.

Se comenta que las Nereidas pueden volverse tan sutiles que son capaces de entrar a una casa por el ojo de la cerradura de la puerta de calle, cuando no están vestidas; en este último caso, la vestimenta de la Nereida es muy valorada por ella ya que es la forma en la que puede presentarse ante la vista de los humanos.

No siempre se trata de vestimentas completas; a veces se trata de ropas que han encontrado en las playas, o tan solo pueden ser objetos como peines o adornos, que la Nereida adoptará como suya y que al ser tratadas por sus facultades mágicas, les otorgan a su vez la capacidad de pasar del estado sutil al burdo e interactuar con el medio material terrestre.

Es curioso notar la atracción de los Elementales por las ropas humanas, que suelen robar cuando no son vistos, dado que les otorgan propiedades mágicas y las utilizan como “herramientas” para moverse en los planos físicos más burdos dado que los sacan de la invisibilidad.

La piel de las Nereidas es rosada y no presentan escamas, espinas o aletas como los peces. Su interés por el ser humano es sólo para robarle elementos materiales, ropas e incluso hasta raptar bebés no bautizados; estos elementos materiales se vuelven depositarios de cierta energía de modo que regulan sus cambios entre el mundo Sutil y el Burdo.

No son cautivadas por la energía masculina del hombre, sino que lo consideran su enemigo y hasta pueden irradiar sobre el hombre cierta magnetización que tiende a enloquecerlo y aún, matarlo, salvo que éste pueda robarles alguna de sus pertenencias materiales en cuyo caso se volverán sumisas y obedientes.

Las nereidas habitan todo el mundo conocido, a veces en los mares, otras en los ríos y lagos de agua dulce; muchas veces han sido divisadas en el Mar Mediterráneo, aunque suelen evitar las zonas pobladas y aquellos lugares donde existe contaminación.

Cabe mencionar que una de las principales razones que ha vuelto esquivos y hasta enemigos del ser humano a los Elementales de muchas Tribus, es la nefasta característica del hombre a contaminar el planeta, ya sea en forma física, química o sonora.  No hay cosa que irrite más a un ser de estas Tribus energéticas que las personas ruidosas, desaprensivas con el medio ambiente y todos aquellos que se han convertido en depredadores de especies enteras de peces y otros animales acuáticos.

Esto los ha convencido que el ser humano es enemigo del planeta, y dada su estrecha relación con los Elementos Agua, Tierra y Aire, cualquier hecho que altere estos Elementos es considerado como acción agresiva y hasta punible. Por esta razón, estos seres se repliegan hacia las zonas menos pobladas y puntos inaccesibles para las personas, en busca de paz y naturaleza virgen, tales como bosques muy cerrados, selvas frondosas, cavernas y otros lugares que el hombre no suele frecuentar, castigando sus intromisiones en los espacios en que habitan Elementales.

Las Nereidas, dado que dependen del agua diariamente para mantener su vitalidad, a veces habitan lugares sobre tierra firme, pero desde donde puedan recurrir al agua, que es el elemento que sustenta su esencia; por tal razón, deben mudarse permanentemente cuando esas aguas comienzan a mostrar señales de contaminación.

El ser humano está así convirtiéndose en su enemigo puesto que atenta contra su supervivencia, o al menos contra su longevidad.

Los nativos e indígenas de estas zonas, si bien no lo comentan públicamente, reconocen su presencia y respetan profundamente a estos seres, considerándolos como los dueños originales de la tierra y el agua; por esto es que raramente son atacados dado que nunca traspasan los límites trazados, invisibles para el humano de ciudad, pero muy claros y evidentes para los nativos.

Las Nereidas suelen habitar entre dimensiones y por lo tanto, sin ser demonios, respetan las juridicciones invisibles, de forma que por ejemplo, no entrarán a una casa o lugar donde se haya colgado una cruz, evitando estas áreas y poniendo mucho cuidado en recordar por donde no deben pasar, en sus búsquedas de algún alimento procesado por el hombre.

En América se les ha dado el nombre de Ninfas, aunque en otros lugares reciben distintos nombres, así como las distintas tribus indígenas las nombran según sus lenguas nativas. Las Nereidas son hijas de Genios y Sirenas, y no tienen ninguna clase de parentesco con el hombre, al que evitan y miran con desagrado; cuando se muestran visibles no es debido a ningún interés acerca de las personas, y menos de los hombres en particular, aunque adopten en ocasiones la apariencia de jóvenes hermosas siendo ésta una forma más de expresión en su aprecio por la belleza y la naturaleza.

El Sendero Del Ser. Bendiciones. Leo

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