SU ANGUSTIA ME CONMOVIÓ…

Decía ella, muy compungida, en su diálogo con el Astrólogo:

— Me siento muy sola, muy abandonada… pero también me doy cuenta de que me usan, y sin embargo, en algún otro momento pasan a mi lado sin siquiera dignarse a echarme una mirada.

— Entiendo que se sienta sola, pero… ¿me equivoco o es correcto lo que veo en su Carta Natal, que usted tiene dos hermanas? ¿Están con usted?

— Sí, somos tres hermanas, y estamos relativamente cerca, pero siempre algo nos ha mantenido distanciadas, no sé porqué.

— También veo como que usted estuviera dividida en dos partes, que aunque parecen muy similares, son opuestas y eso parece determinar cierta presión entre ellas. Menos mal que usted es alguien que tiene mucha movilidad y eso le impide que se quiebre.

— Justamente, sí… es así, profesor, pero a pesar de ello yo trato siempre de mantenerme centrada en mi eje; lo que pasa es que soy la última de las tres y por eso, pienso que soy la que tiene que soportar la mayor presión. Lo que me duele es la falta de reconocimiento a mi servicio, ni siquiera me prestan atención aún cuando sé que muchas veces escuchan mis quejas.

— Creo que esto no tiene solución… usted ha elegido una vida de servicio, desde que fue concebida, y pienso que usted lo sabe…

— Sí, es cierto, lo sé, pero también sé que cuando ya no les sirva, van a tirarme a la basura como a un trapo viejo. Y eso me duele… ¿Qué ve usted allí, en mi Carta Natal? ¿Qué me depara el futuro, si es que puede verse?

— Bueno, mire, veo en su Natal que aún va a permanecer en actividad durante unos cuantos años más; pero su Plan de Vida no contempla otra cosa que el servicio… usted va a trabajar hasta el último instante de su vida, y se ve que lo hará responsablemente; ésa la clase de vida que ha elegido en esta encarnación. El servicio ayuda a transmutar el karma, supongo que lo sabe…

— Sí… creo que desde siempre lo supe, y le agradezco su sinceridad y que comprenda mi situación.

—Por favor, es mi tarea… le prometo que cuando pase a su lado, me detendré para preguntarle cómo está; créame que la comprendo y que yo valoro mucho su servicio.

El Astrólogo se despidió de ella en la puerta de su consultorio… y se quedó reflexionando en que ella tenía razón cuando dijo que todos la usan pero jamás se lo reconocen.

Pero, bueno, ¿qué se le va a hacer? es así… ése es el inmutable destino de las bisagras de las puertas.

AHORA LEELO DE NUEVO SABIENDO QUE LA CONSULTANTE ERA LA BISAGRA DE LA PUERTA DEL CONSULTORIO…

Bendiciones. Leo

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