¿QUÉ ME DEPARARÁ EL DESTINO?

Tal vez ya muchos conozcan el cuento del hombre religioso que confiaba su vida a Dios. Vamos a llamarlo José, a los fines del cuento. José salió a la puerta de su casa cuando escuchó corridas y gritos en la calle; y cuando lo vieron le gritaron:

– ¡Don José, huya pronto que se ha roto la represa y el agua inunda el pueblo! A lo que José respondió:

– No te preocupes, a mí me protege mi Señor.

Al rato comenzó a subir el agua, y cuando le llegaba a la cintura, José escuchó gritar afuera:

– ¡Vecino, salga de inmediato, se ha roto el dique y todo se inunca, suba a nuestra lancha y lo salvaremos! José dijo:

– No se preocupen, mi Señor me salvará, gracias. La lancha se fue y al rato, el agua obligó a José a subirse al techo de su casa, entonces, llegó un helicóptero y José escuchó:

– ¡Vecino, súbase a la escalera de cuerdas, lo salvaremos! A lo que José respondió:

– No hay problemas; vayan tranquilos a salvar a otros, a mí me salvará mi Señor.

Al rato, el agua subió tanto que se llevó a José y por supuesto, en el remolino, se ahogó. Cuando llegó al Cielo, porque José era un buen hombre, increpó furioso a San Pedro y le gritó:

– ¡Quiero ver a Dios, de inmediato, debo hablar con él! Al ver su rostro desencajado, lo llevaron ante Dios y José le dijo:

– ¡Me has traicionado! Yo confié mi vida en mi fe, siempre fui religioso, nunca falté a la iglesia, siempre hice donaciones, siempre cumplí con los mandamientos… ¿Y así me pagas? ¡Me has fallado! Entonces Dios le respondió.

– Yo no te fallé. Primero envié a la gente a avisarte, luego a la lancha a buscarte, y por último, al helicóptero. Más, no pude hacer, debo respetar tu voluntad.

Bien, muy conocido el cuento, pero nos lleva directamente a lo que quiero expresar. Si cada uno no pone de sí lo suficiente, ¿Cómo podrá saber lo que le depara el destino? Al José del cuento se le ofrecieron tres oportunidades seguidas, pero no las tomó; ¿Qué podría esperarse que le deparara el destino?

En otras palabras, cada uno debería sintonizarse con la energía del momento y bailar a este nuevo ritmo si quiere tener éxitos en su vida. Y si bien, la Carta Natal de cada uno nos dice qué tipo de “instrumento” es la persona (una guitarra, un piano o simplemente una flauta), no podremos determinar a priori cómo decidirá ejecutar su música en cada ocasión, es decir, evaluar la magnitud de sus éxitos o de sus fracasos puesto que sólo dependen de él, por más que las posiciones de los planetas en el cielo le afecten con su inducción. Por supuesto, todos tenemos muy en claro que nadie se sacará la lotería si nunca compra un billete.

¿A qué viene todo esto? A que estamos transitando ya el año 2021. Muchos adivinadores y profetas auguran que será un año terrible, de gran sufrimiento para la Humanidad, que habrá calamidades de todo tipo. Dicen que las profecías de Juan, de Pedro y de Carlitos indican que desastres, plagas, hambre, pestes, se abatirán sobre cada uno de nosotros, que la muerte espera a gran parte de la Humanidad, etc. etc. Bien, y ahora yo me pregunto:

– Y a mí… ¿Qué me deparará el destino? Tal vez el 2021 me resulte mejor todavía que el 2020, donde pude tener logros que durante 20 o 30 años antes no pude; el 2020 fue un excelente año para mi desarrollo, mental, espiritual y material. Entonces, tiene que haber un secreto… Por supuesto, sí, lo hay, pero es tan simple que muchas veces no se deja ver, pues se trata de una sencilla receta:

TIENES QUE SINTONIZAR LA MÚSICA IMPERANTE Y ARMONIZAR TU BAILE PERSONAL ACORDE A ELLA. Y debes hacerlo YA. No puedes pretender que la orquesta siempre toque el viejo tema que tú prefieres; debes adaptarte y SENTIRTE FELIZ DE PODER BAILAR, sea el ritmo que sea. Piensa que no podrías hacerlo de estar postrado en una cama o en una silla de ruedas. De eso se trata el baile, de eso se trata la vida: de disfrutarla y aprovecharla, no de luchar, sufrir y angustiarse.

En décadas anteriores yo comprendí que había una fórmula muy simple, que no todos utilizaban, pero esa fórmula correspondía exactamente a la energía en juego, a la vibración imperante en ese momento. Se trataba simplemente de fluir con la corriente. Durante miles de años, la vibración fue grotesca, violenta y agresiva; lo que era muy lógico porque reinaban los satánicos nefastos, y la gente se hacía inconscientemente, eco de sus emanaciones (es decir, se prestaba a bailar al ritmo que ellos imponían), y aún me atrevo a decir que a muchos les gustó bailar ese ritmo porque obtenían ventajas sobre otros. De allí que en ese entonces decidí tomar como lema defensivo: “La primera te aviso, la segunda te advierto, y la tercera te doy con lo que encuentre a mano sin que te alcances a dar cuenta de lo que fue que te golpeó”.

Ésta era mi fórmula contra los ataques nefastos, practicada sin animosidad, sin involucrarme, fríamente, con toda lógica pero con plena contundencia y a total conciencia, de forma que no les dejara lugar a dudas: cuando se hacía necesario, yo hacía mi mejor jugada aprovechando las reglas de juego que ellos me imponían en ese momento.

En oposición con algunos amigos, pacíficos ellos, por experiencia yo insistía (y sigo insistiendo) en que no se le puede hablar de amor a una víbora cascabel; que el violento sólo entiende un idioma, la misma violencia que ejerce, y hasta que no sufra en carne propia su filosofía, no va a querer entender que le conviene abandonar la violencia y probar de otra forma.

Debemos tener en cuenta que muchas personas “andan buscando” el correctivo que su alma sabe que necesitan; esto lo prueba el hecho de que muchos jóvenes recriminan a sus padres culpándolos de sus propios fracasos al decirles: “¿Y qué querés, si cuando yo era chico me dejabas hacer cualquier cosa sin corregirme?”. Sí, muchos hijos necesitan la corrección de sus padres para aprender a identificar lo cierto de lo errado.

Volviendo a la reacción anteriormente mencionada, ésa era la “música” que se escuchaba hasta hace pocos años; yo me plegaba a las intenciones de cada quien, mostrando ser aún más bueno con los buenos, pero también reaccionaba contra los malos, mostrándoles que podía ser aún más malo con ellos, si es que eso era lo que buscaban obtener de mí.

Pero ahora todo ha cambiado. El Gran Disc Jockey ha decidido que deberemos bailar a otro ritmo, y más nos vale que lo sintonicemos y nos armonicemos con él, aunque muchos millones de personas en el mundo todavía no lo han percibido. ¿Qué te depara el destino? Lo que tú quieras bailar, como tú quieras hacerlo. Por ejemplo, de ser Presidente, yo hubiese procedido cuando era el momento contra los nefastos y los traidores, y no hubiese permitido que se tomaran mi gobierno, que se robaran mi elección, que me culparan de lo que no hice, como ha sucedido recientemente en EEUU.

A pesar de que hoy ellos comentan que fue una estrategia para descubrir a los traidores y atraparlos con las manos en la masa. En ocasiones yo me he anticipado, poniendo el queso en la trampa a fin de atrapar al ratón; es otra manera de proceder, tal vez más quirúrgica: cazarlos uno por uno.

Bueno, claro, pero en mi caso, con sólo una tirada de cartas yo puedo detectar a los traidores, a los mentirosos y a los ilegales, entonces para mí es muy sencillo identificarlos y prevenirme; pero se supone que grandes personajes de negocios y de la política, así como lo hacían los reyes milenarios, deberían buscar estar asesorados correctamente. Y si no creen en el asesoramiento o no saben elegir sus asesores, lo lamento mucho, pero entonces deberían dedicarse a otra cosa, porque este mundo no ha mostrado ser para los tibios.

No es cuestión de creer o de no creer, es cuestión de ser ignorante o de no serlo; se trata de saber fluir con la música del momento, y saber discernir lo que conviene y lo que no. Si la CaBaal y los Illuminati, y todos los globalistas, que son los malos, estudian los momentos propicios para actuar, utilizando las Ciencias como la Numerología y Astrología, pero los buenos no lo hacen, entonces los buenos no son víctimas inocentes, son simplemente estúpidos o al menos, ignorantes.

Y la ignorancia siempre sale más cara que la educación. No puedes dejar que tus enemigos apunten misiles a tu casa y tú estés solo pensando en preparar piedritas para tu gomera confiando en que no apretarán el botón; a eso es lo que yo llamo estupidez.

Por eso la situación actual está como está; los Buenos, los de allá arriba de arriba, ya han cumplido con su Misión de descabezar al dragón, ahora es momento de los buenos de aquí abajo, de tomar medidas contra las serpientes menores; y no sirve de nada que les hables de amor, de nobleza, de lealtad, de espiritualidad. Hay que darles lo que piden, hay que hablarles según las reglas más elementales de la negociación, EN SU PROPIO IDIOMA para que puedan entenderte con claridad. A menos que no te importe que te masacren, y que esclavicen a tu gente, y a tu familia.

Esto YA está pasando, afortunadamente; se está procediendo a limpiar de malezas el camino, una vez obtenidas las pruebas correspondientes, porque todo individuo se considera inocente (aunque tú sepas que es culpable) hasta no demostrarse lo contrario. Pero para esto sólo basta con que no le quites el ojo de encima, porque la cabra tira hacia el monte, inevitablemente. Y el ratón acudirá irremediablemente hacia el queso; de esa forma no necesitas fumigar como se está haciendo ahora; pero bueno, son distintas estrategias. La mía es más silenciosa, gradual, quirúrgica e inocua. Y además, inexorable.

La cacería en el país del norte y en el mundo, como ya he comentado en otros artículos ha comenzado y se volverá más activa aún a medida que nos acerquemos al momento de entrega de mandato en EEUU favorecida por la conjunción de Mercurio-Júpiter-Saturno, recientemente concretada. Ya están las pruebas, ya están las tropas desplegadas, ya todo el mundo sabe lo que debe hacer y ya se está haciendo sin previo aviso, pero a pesar de que lo vengo comunicando, recién nos enteraremos cuando los hechos estén consumados.

Muchos personajes oscuros están desapareciendo, por una causa o por otra, fuera de la comprensión del público. Pero la CaBaal lo sabe, tiene plena consciencia del peligro y de que sus tropas están siendo diezmadas, y de allí que hoy se revuelvan como la serpiente a la cual se le ha cortado la cabeza. ¿Qué le deparará el destino a la CaBaal? Desaparecer, como todo aquel o aquello que no sepa sintonizar la nueva energía; los globalistas van a desaparecer, uno por uno. Los intocables están comprendiendo que ya no pueden seguir escondidos; los poderosos están sintiendo en carne propia el poder aún más poderoso, que baja desde los Cielos y se mete en sus cuevas. Ya la gente se va a enterar públicamente, más tarde.

Volviendo a la sintonía del baile, para el público en general, este 2021 viene a tomar examen a ver si lo ocurrido en el 2020 le ha servido de ejemplo a la Humanidad como para entender que el ritmo ha cambiado. Al preguntarle con qué intenciones viene, el Tarot ha mostrado que el 2021 viene dispuesto a echar del baile al que no quiera sintonizarse con la nueva melodía; no sé si se entiende. Si no se entiende, seré más directo: o cambias el ritmo y te sintonizas, o bien, vas a sufrir mucho, o en caso extremo, te espera la destrucción y la muerte… ¿Queda claro? ¿Se entiende ahora?

Esto es lo que nos depara el 2021, porque ya el tiempo viejo se acabó, aún si no lo crees así y estés esperando retornar al nostálgico pasado de los viejos tiempos, donde recuerdo que había un astrólogo que pocos escuchaban, y que muchos ignoraban porque lo creían fantasioso, siendo que hace años que anticipaba este momento. Un fantasioso, un “mala onda”, un delirante, un pesimista, como aún algunos dormidos le siguen llamando.

En resumen, entonces, el tiempo de “A Dios rogando y con el mazo dando” (Don Quijote) ya está a sus finales, y está llegando el nuevo tiempo de: “Siéntate a la puerta de tu casa y verás pasar el cadáver de tu enemigo”, es decir, habremos de poner primero las cosas en su lugar para luego, tener paciencia y esperar que los que no sintonizan la nueva melodía se descarten por sí mismos y decidan irse a otro baile. Pero mientras estás sentado, aprovecha para reflexionar, porque el 2021 no dejará que te duermas. Este año 2021 vino precisamente para despertar a la Humanidad, y el Tarot no ha dejado ninguna duda al respecto, y así será, inevitablemente.

Para mi gusto, creo que se dejó pasar el tiempo primero sin que se hayan puesto las cosas en su lugar, es decir, no se hizo lo correcto cuando debía hacerse, ni tampoco ahora parece que se entienda que los tiempos han cambiado. Esto, a todo nivel, desde lo mundial hasta lo personal: la lucha debió haber sido en su momento, cuando era el tiempo de luchar, los límites deberían haber sido puestos antes de llegarse a este extremo, pero el ciudadano del mundo en ese tiempo permanecía adormecido y encandilado por las luces de LED que hacían brillar los globalistas.

Ahora el destino entero de la civilización se encuentra en manos de unos pocos, que en su momento debieron ser más contundentes, porque la batalla no espera, y el enemigo no descansa. Siempre me lo pregunto, no sin algo de tristeza: ¿Por qué los buenos se duermen en los laureles mientras que los malos traman sus maldades 24 x 365?

Si debo ser justo, a mi pesar, debo reconocer que los malos se esfuerzan más, se organizan, se arriesgan, participan, unen sus objetivos, se apoyan entre ellos, se cubren mientras pueden, se asocian, se informan, planifican con décadas de anticipación, se fijan un objetivo común y van por él, dado que los buenos se lo permiten puesto que a pesar de que los malos les avisan, los buenos se encogen de hombros Y DEJAN HACER.

Los buenos se desentienden, confían en su buena suerte, postergan para mañana, no se preparan ni estudian las leyes que mueven al mundo, son cómodos, se dispersan, se dividen, no buscan discernir, no se informan, no profundizan, no se responsabilizan, no asumen, no tienen disciplina, se han acostumbrado a sufrir pero no hacen nada por rebelarse contra ello, se dejan convencer, no cuestionan, no se ponen de pie, se pelean entre ellos por las migajas, y creen en Papá Noel y en los regalos de los Reyes Magos. Por eso siempre los malos llevaron las de ganar, porque son mejores luchadores; por eso, las civilizaciones exteriores que hace siglos nos observan, no intervienen, porque no serviría de nada ya que volveríamos a lo mismo por falta de conciencia.

Los buenos, confiaron en lo legal sabiendo que lo legal puede ser comprado, confiaron en la ética a pesar de que siempre la ética fue barrida con la escoba que se usa para la vereda, acudieron a la justicia aún sabiendo que la justicia terrena no existe como tal porque aún seguimos ejerciendo la ley de la jungla, la supervivencia del más fuerte. ¿Por qué los buenos no se han tomado el trabajo de hacerse fuertes como los malos?

Ellos intentaron ser caballeros con los chanchos, ser impecables, ser legalistas, y ahora ya no queda otra que reprimir y eliminar jugadores. Una buena cachetada a tiempo siempre evita la necesidad de un garrotazo posterior; el ser humano es así. Me refiero a los hechos que ocurren en todo el mundo, así como los atropellos a la libertad, por ejemplo, que los ciudadanos hemos dejado que ocurran en Argentina, esperando que otro venga a solucionar lo que deberíamos componer por nosotros mismos. Esta indiferencia ha conducido a una grieta insalvable y llevará a una guerra civil prácticamente inevitable, salvo por un milagro. Volvemos a la vieja pregunta: ¿Quién tiene la culpa, el chancho o el que le da de comer?

Bien, este 2021 comenzó guiado por la conjunción Júpiter – Saturno – Mercurio: Mercurio es el pensamiento, Saturno es lo estricto y Júpiter el magnificador que amplifica sus efectos, todos ellos transitando por Acuario, el Signo de la Humanidad. En otras palabras, para que todos entiendan: el cielo está pidiendo ahora lo que hace años yo sugiero cuando pido reacciones, UN CAMBIO EN LA MENTALIDAD (Mercurio), con firmeza y responsabilidad (Saturno), amplificado (Júpiter) a toda la Humanidad (Acuario). Ése es el nuevo ritmo al cual debemos sintonizarnos, en lo posible, comenzando ayer y si fuera posible, anteayer. Por favor, si no queremos ser extinguidos y esclavizados, entiéndase eso de una buena vez.

¿Qué nos deparará el destino como Humanidad? Lo que seamos capaces de atraer (Júpiter) teniendo en cuenta nuestro merecimiento (Saturno) y de acuerdo a la mentalidad que enarbolemos (Mercurio), en todo el mundo (Acuario). Que hasta ahora no ha sido mucho, no es portentoso el mérito de la Humanidad.

Por supuesto, que Don José y Doña Rosa van a preguntarme: “¿Y yo, qué puedo hacer, si no tengo acceso más que a mi propio patio?”. Bien, queridos Don José y Doña Rosa, escuchen con atención: ustedes tienen acceso a su propio ser, a su propia conducta, a su propia forma de pensar. Ustedes sólo pueden llegar a ustedes mismos, pero entonces, ¿Por qué no ponerse a trabajar sobre sus personas, modificando las malas costumbres, abandonando los apegos, dejando de tener miedos, buscando ser más responsables, más fieles, más sinceros, tratando de discernir la verdad, de la mentira?

En lugar de creerle a los medios periodísticos pagados por nuestros amos ¿Por qué no preguntarse qué pueden hacer para volverse mejores personas, intentando comprender y practicar el sentido correcto del respeto? Así como aman a su perro y a su gato, ¿Probaron dar amor al entorno, aunque éstos no lo entendieran? La gloria es de quien ama, no de quien es amado. Por ejemplo, si alguna vez fueron orgullosos, tal vez ya sea tiempo de volverse humildes. Si alguna vez se escandalizaron de ver la paja en el ojo ajeno, ahora puede que sea tiempo de que vean la viga en el propio. Si alguna vez estuvieron de rodillas, ¿Por qué no prueban ahora el ponerse de pie?

Intenten entender lo que significa lealtad, dignidad, aprecio, solidaridad, compasión, porque ésa fue la Doctrina por la que Jesús aceptó la cruz, y en estos tiempos, todo indica que ésas son las únicas monedas que mantendrán su valor. En lugar de preguntarse “¿Qué me deparará el destino?”, HAGAN USTEDES SU PROPIO DESTINO, porque pueden hacerlo a su deseo, con su propio sudor, con sus propias lágrimas y aprendiendo a escuchar el nuevo ritmo, porque éste llegó para quedarse.

¿Qué puede pasar si cambiamos el tener miedo, por el tener prudencia? No esperen ayuda externa, ayúdense a sí mismos y no pierdan el tiempo porque justamente eso es LO QUE NO TENEMOS. Y entonces, si es que logran aprender esta nueva forma de bailar a este nuevo ritmo, ya no será necesario preguntarse: ¿Qué me deparará el destino?

NOTA IMPORTANTE: si bien, cuando publico un artículo lo anticipo por las redes, ya estoy cansado de que me censure FB porque no les gusta lo que escribo. Este blog está mantenido por mi esfuerzo y mi bolsillo Y NO LO PUEDEN CENSURAR, pero sí ya me han cerrado dos cuentas de FB. Con esto quiero decir, que aunque por eso no aparezca por algún tiempo en las redes sociales, sigo publicando artículos que pueden leer si visitan este blog. Gracias.

El Sendero Del Ser. Bendiciones. Leo

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