¿CÓMO PODEMOS ENFRENTAR A LA FRUSTRACIÓN? Parte 2 de 2

Cuando a Thomas A. Edison (inventor de la lámpara de filamentos que iluminó al mundo) alguien le preguntó con cierta sorna si había logrado desarrollar su tan ansiada lamparita, él le respondió: “Todavía no, pero ya he descubierto más de 100 formas de cómo no se puede crear una lámpara”. ¿Se dejaba Edison desanimar por la frustración? Evidentemente, ni por 100 frustraciones.

Un excelente ejemplo el anterior; por eso, en esta última parte, quiero agregar respuestas hacia comprender la Frustración y cómo lidiar con ella. No es difícil convertirla de disfuncional en funcional, pero es necesario ejercitarse en hacerlo en forma conciente y sobre todo, evitar que nos haga daño.

Hay varios detalles a tener en cuenta cada vez que fracasamos y eso nos lleva a la frustración, por ejemplo, el saber que los primeros 100 metros de la carrera suelen ser los más difíciles. Una vez superados, si hemos partido bien, es de esperar que lleguemos bien.

Por supuesto que es muy común que cuando emprendemos una nueva acción, dado que hay muchos elementos y condiciones que no conocemos todavía, el fracaso sea frecuente; pero eso no nos tiene que frustrar, recordemos el ejemplo de Edison y su magnífico invento que modificó la manera de vivir de todos los habitantes del mundo.

Por otro lado, normalmente tenemos la tendencia a llevar la cuenta de los fracasos, y nos decimos pesadamente a nosotros mismos… “¿Otra vez?”; pero si en lugar de contar las veces que fallamos lleváramos la cuenta de las veces que acertamos, esto sería más provechoso y alentador.

Hay muchos otros conceptos que nos pueden ayudar, por ejemplo, evitar los pensamientos autodestructivos como “no puedo, no sirvo para esto, no soy capaz de…, esto no es para mí”. Permítaseme que cuente un ejemplo personal de esto, que siempre tengo presente como aprendizaje.

Hace muchos años, yo daba clases de Carburación y Encendido (de los autos de aquella época) hasta que un buen día salió (año 1985) el Peugeot 505 a Inyección Mecánica, sin carburador; por supuesto que yo debía incorporar la nueva tecnología a mis programas, y aunque no había información, ni cursos de capacitación al respecto, ni existía Internet a quien preguntarle, con un poco de recelo me interné en el tema.

Necesariamente, más allá que entender lo fundamental, yo tenía que comprender profundamente el sistema porque debía enseñar no sólo cómo funcionaba sino cómo se debía reparar. En este punto, pasaban los días sin resultado, y tras ciertos meses de no encontrar respuestas, un buen día (o mal día) me dije: “No hay caso; esto no es para mí; deberé dedicarme a otro trabajo… no puedo comprender a estos motores nuevos, posiblemente haya alcanzado mi techo”.

Sin embargo, en ese entonces, dos de mis alumnos trabajaban en una concesionaria de la marca y los enviaron a Buenos Aires a hacer el curso de capacitación sobre dicho motor y arriesgando sus trabajos, me compartieron silenciosamente el material que les habían dado en el curso oficial de Peugeot.

Lo estudié mil veces, pero no era el tipo de información que necesitaba para enseñar a mis alumnos, dado que éstos no disponían de los recursos, instrumentos, repuestos, ni de la información de fábrica, por lo que mi desesperación llegó a su máximo. Quedé anulado, desconcertado, frustrado… pero sin embargo seguí insistiendo, por una cuestión de amor propio, hasta que al igual que con la lamparita de Edison, se hizo la luz en mi mente.

Paradójicamente (y afortunadamente) cuando por fin había comprendido el tema, dejaron de fabricar ese sistema por lo complejo y porque se impuso la Inyección Electrónica, en lugar de la mecánica, y como mi fuerte siempre ha sido la Electrónica, estos nuevos modelos, que nadie entendía bien, resultaron ser muy simples para mí, y al comprenderlos comencé a poner al día los programas de estudio de mis cursos.

Más tarde, los conocimientos aprendidos en mi lucha desesperada, me ayudaron para comprender la Inyección Electrónica del motor Diesel, y de la noche a la mañana, creé una nueva rama de enseñanza en mi instituto, a la que luego, le adicioné el curso de Camiones Electrónicos, especialidades que me han dado muchas satisfacciones y beneficios económicos. Nada de esto hubiera sido posible si me hubiera rendido a la frustración inicial. Esto pudo suceder porque nunca abandoné la esperanza de encontrar una respuesta que me conformara.

Además, hay que tener en cuenta que la Frustración es un “fantasma mental”, no depende de los demás sino de nosotros mismos, por lo que podemos decidir si la dejamos que influya o la controlamos y la eliminamos de nuestra mente.

Otra manera de combatirla es modelar (copiar) el triunfo ajeno (mirar alrededor para ver si otro ha triunfado y cómo lo ha hecho, y buscar por ese camino), lo que hoy trata con detalle la PNL (Programación Neurolingüística) con sus técnicas de superación personal.

Otro elemento más: conviene siempre tener a mano el Plan B (otra opción, otro camino, otro intento por otra parte: tal vez estamos queriendo llegar a destino por la ruta equivocada). Y cuando no sabemos cómo proseguir, es momento de formarse, de asesorarse, porque tal vez ese fracaso nos indique que no hemos cumplido con lo necesario y debemos aprender más sobre el asunto, y para ello podemos preguntar o averiguar por otro lado.

¿Cuales son las reacciones negativas que genera la Frustración? Hay varias, por ejemplo, la Proyección en otra persona o elemento, culpándolo de nuestro fracaso: “No aprobé la materia porque la profesora me odia”, o por el contrario la Identificación (mi persona tiene la culpa) en lugar de buscar en el método, en el momento apropiado, en la capacitación, que puede haber resultado insuficiente.

Por otra parte, puede estar influyendo la Ansiedad (¡Tiene que ser ahora!) o bien, el Orgullo (no puede ser que alguien como yo falle en esto…), elementos que no nos ayudarán sino que por el contrario, aumentarán nuestro stress y la disfuncionalidad de la reacción.

En algunos casos, suele tentarnos la Evasión (“bueno, en otro momento me ocuparé, por ahora lo voy a dejar… después veremos”) y el asunto se diluye y nos quedamos con las manos vacías y sin energía para continuar por ese camino.

El Perfeccionismo también puede influir (tengo que sacarme un Excelente en el examen, sino, no me presento) lo que puede desembocar en Evasión, e incluso en Agresión, que me puede llevar a enojarme y reaccionar sin motivo aparente contra mi entorno.

Por último, expreso algunas sugerencias que pueden resultar muy beneficiosas y que debemos siempre tener en cuenta, por ejemplo, que tal vez estemos escalando la montaña… por el lado equivocado, o en la época inapropiada para hacerlo.

No cometer el error de autojustificarnos con algo como “Hasta que no tenga todo listo… no voy a empezar”, “Hasta que no sepa toda la materia de memoria no me voy a presentar al examen” y cosas por el estilo. Tener siempre en cuenta que algo que falló, fue en ese momento, bajo esas circunstancias, por ese camino, en esas condiciones, con esa preparación; esto nos indica que debemos hacer cambios necesarios.

Es muy importante asumir un Compromiso con el problema, seguirlo con tenacidad, pero con inteligencia como para detectar si estamos luchando equivocadamente (si bien debo asumir el compromiso de abocarme responsablemente a lo que deseo, debo reconocer el momento en que estoy luchando por una causa perdida y buscar el cambio sin seguir dilapidando energías).

En todo caso, siempre debo mantener mi autoestima por encima de la situación (haber fallado o haber acertado ESTA VEZ no me hace mejor ni peor), no temer al fracaso (el fracaso es sólo un indicador de que no hemos cumplido con los requisitos, NO de que no somos capaces o de que no merecemos triunfar) y por último, controlar la emoción, es decir no deprimirnos por un fracaso ni exaltarnos por un triunfo más allá de lo sensato y de lo que amerite la situación.

Teniendo en cuenta estos factores, y trabajando en todas las ocasiones en que sea necesario, el ejercicio constante modificará nuestra conducta hacia volver funcional a la Frustración, desviando la energía malgastada de esa emoción hacia resultados beneficiosos.

El Sendero Del Ser. Bendiciones. Leo

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